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Página 4 de 5 El cáncer no es sólo un problema celular, es el de las fuerzas que subordinan las células al conjunto del organismo. Sobre estas fuerzas en la actualidad se fija la atención de los investigadores que estudian las posibilidades de defensa relacionadas con el sistema linfático, con el bazo y el timo. La proliferación celular es precedida de una desorganización de las fuerzas formadoras y de defensa. Por este motivo no es suficiente quitar el tumor para tratar el cáncer. Es necesario que todo el cuerpo del paciente sea curado, en su cuerpo, alma y espíritu. En lo que concierne al tratamiento del cuerpo, contamos con los preparados a base de muérdago, que sólo puede indicar un médico, para el tratamiento del alma y espíritu contamos con la terapia artística: euritmia curativa, arte de la palabra, pintura, modelado, y los ejercicios de formación interior indicados por Rudolf Steiner en el libro “Cómo se Alcanza el Conocimiento de los Mundos Superiores” (Editorial R. Steiner, Madrid 1986). El cerebro es el soporte de nuestro pensar. Los órganos de las funciones rítmicas suministran nuestra sensibilidad, y la voluntad está anclada en el sistema del metabolismo y el movimiento. Pensamiento, sentimientos y voluntad constituyen psíquicamente al ser humano, de la misma forma que lo constituyen físicamente el cerebro, corazón y pulmones, los órganos metabólicos y las extremidades. De igual forma que las células se pueden disociar del conjunto, proliferar y ejercer una acción destructora, también el pensar, el sentimiento y la voluntad se pueden disociar y proliferar de forma aislada; entonces el equilibrio de la personalidad humana se ve amenazado.
Cuando el pensar se hace independiente y se aísla de las otras facultades anímicas, se vuelve abstracto. Al querer vivirse a sí mismo, el sentimiento se vuelve sentimentalismo, y aparecen las pasiones. Cuando la voluntad se separa del pensar y del sentimiento, los seres humanos caen en actos descontrolados, “no saben lo que hacen”.
¿No son acaso la abstracción, la sed de disfrutar y la violencia, los males que actualmente se extienden en la humanidad? Son fenómenos paralelos a los que producen la tumoración cancerosa, también aquí los procesos se han disociado de un todo armonioso, volviéndose autónomos, y han engendrado la destrucción. Hoy encontramos desviaciones parecidas en el ámbito de la tecnología, de la vida económica y del arte - es decir, en todos los contextos de la vida.
Para que ninguna célula se separe del conjunto del organismo, el ser humano necesita una intensa fuerza formadora. Debe estar “en buena forma” para disponer de las defensas necesarias. Para que el pesar, el sentimiento y la voluntad no se vuelvan autónomos, en detrimento del conjunto, hay que disponer de fuerzas espirituales vigorosas. También aquí el ser humano tiene que estar “en forma”. Es decir, necesita un YO fuerte que tome las riendas de las facultades anímicas que tienden a disociarse, y que debe conducir y mantener en armonía. El ser humano piensa para encontrar la verdad. En su sentimiento, quiere vivir la belleza, en su voluntad quiere hacer el bien. Verdad - belleza - bondad - son las tres fuerzas enraizadas en él, hasta su estructura orgánica. Alguien que las fortalezca y las cultive en sí puede afrontar con coraje a una enfermedad acompañada de la mentira, el miedo y la maldad.
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