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Página 3 de 5 La tripartición del organismo humanoRudolf Steiner expuso en 1917 en un libro titulado “Enigmas del Alma” lo que es la tri-partición funcional del organismo humano. En efecto, se distingue netamente tres sistemas que están íntimamente relacionados entre sí. El sistema neurosensorial se localiza esencialmente en el polo cefálico. Allí se encuentra el centro nervioso principal, el cerebro, es donde reside la con-ciencia y la percepción sensorial, y es sede de los sentidos principales. Desde aquí, el sistema neurosensorial se extiende a todo el organismo. A este sistema se opone el sistema metabólico-motor, localizado esencialmente en los órganos abdominales, entre los que se encuentran los órganos de la reproducción, así como las extremidades inferiores. Desde este polo del creci-miento, la nutrición y la regeneración, este sistema se extiende a todo el organismo, incluido el sistema neurosensorial, aunque allí es poco activo.
En el centro, como la vinculación entre los sistemas precedentes, se encuentra el siste-ma rítmico, con el corazón y los pulmones, cuya sede principal es el pecho, pero que también lo encontramos presente en todo el organismo.
Consideremos los procesos vitales que se desarrollan en los tres sistemas. Se constata que en el primero, el neurosensorial, las células no se multiplican por división. El cerebro está constituido de un número determinado de células que se pueden destruir, pero que tienen un nivel de regeneración ínfimo. Por tanto, aquí los procesos de intercambio son muy reducidos, y limitados a las denominadas células gliales. Se pueden considerar a las células nerviosas, las neuronas, desde el punto de vista regenerativo, como casi muertas. Pero ¿qué ha sido de la vida que las habitaba? - ¡Ha sido puesta al servicio del pensamiento! Y mediante la actividad del pensar, podemos realizar procesos a costa de su vitalidad. Podemos hacer florecer nuestros pensamientos, hacerlos crecer, relacionar unos con otros y trasplantarlos. En el pensar dispo-nemos de fuerzas vitales que fueron sustraídas al cerebro. De este ámbito parten las actividades de deconstrucción - que a la vez son generadoras de formas, y también de donde parte todo lo que causa los depósitos, las densificaciones, las esclerosis, de las que es responsable este polo orgánico. Pero en el sistema neurosensorial disfrutamos de una conciencia clara.
Es completamente distinto en el sistema de los intercambios y la motricidad. Aquí la facultad de regeneración es tan grande que en cada segundo se forman innumerables nuevas células en los intestinos, en la médula ósea, en los órganos. Es en esta zona donde se puede formar un nuevo organismo humano, y también es allí donde se disuelven y destruyen las sus-tancias tomadas del exterior, para que una vez “humanizadas” se puedan incorporar al conjunto. En este ámbito encontramos la fuente de todas las inflamaciones, y también de las proliferacio-nes. Le han sido consagradas todas las fuerzas vitales, pero la consciencia está ausente.
En el sistema rítmico o mediano, los dos impulsos se equilibran con las alternancias armoniosas del pulso y la respiración. Allí también se establece un equilibrio entre la esclerosis y la inflamación, entre la proliferación no controlada por la forma, y una fuerza formadora dema-siado rigurosa. Esta es la fuente de la salud, que nace de cada pulsación y de cada respiración.
Esta breve mirada sobre la naturaleza humana permite comprender por qué, como lo establecen las estadísticas, el 74% de los tumores cancerosos se forman en los órganos del sistema metabólico y del sistema urogenital, del cual forman parte también las glándulas mama-rias femeninas. En el cerebro encontramos que solamente se forma un 1%, y no nacen de las células nerviosas propiamente dichas, sino de las células gliales, que constituyen el sistema metabólico del cerebro. El resto de los tumores cancerosos aparece repartido en pulmones, piel, etc.
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