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Página 2 de 5 De la significación de las célulasLa enfermedad hace aparecer en el organismo células con una naturaleza particular. En general, es la presencia de esas células malignas que, una vez constatada, permite establecer el diagnóstico. Pero ¿cuál es el papel de las células en la esfera terrestre? En 1920, en unas conferencias impartidas a médicos, Rudolf Steiner indicó que no son las células quienes edifican al organismo y lo mantienen vivo, sino que por el contrario, el ser humano tiene que luchar constantemente contra su actividad, y debe dominar su proliferación para que puedan servir al organismo.
La naturaleza nos suministra un ejemplo de cómo hay que concebir la actividad celular en el organismo. Existe un pequeño hongo llamado Dictiostelium, que emite sus esporas como todos los hongos cuando llegan a la madurez. Se pueden sembrar estas esporas en un medio nutritivo, y entonces se observa esto: cada espora se convierte en una ameba, que es un ser vivo unicelular. Esas amebas se desplazan de forma desordenada, circulan de un lado para otro y comen, se reproducen por división. Entonces de golpe, se desplazan con prisas como por olas sucesivas en dirección a un punto dado, ¡y construyen un hongo!. En esta fase, sacrifican su vida individual y son afectadas por las funciones más diversas en el hongo. De esta manera, cada célula se somete al servicio de un organismo que le es superior.
Se pueden extraer células de un tumor canceroso y de un órgano y colocarlos en un medio nutritivo apropiado. Esas células continúan creciendo y multiplicándose, pero jamás se organizan en un órgano ni en un organismo. Pierden sus propiedades específicas y regresan a un estado de vida primitiva, comenzando cada una a llevar una existencia propia. En la naturaleza esto puede ocurrir, pero no en el ser humano. Es necesario que las células se subordinen a un orden superior. En el organismo humano, precisamente, las células cancerosas llevan una vida aparte. De alguna forma se han disociado del conjunto y se han convertido en autónomas. Los cancerólogos describen el tumor como dotado de un metabolismo propio, que no se adapta al medio que le alberga, crece de igual forma que las células tumorales estudiadas en el laboratorio. Es un cuerpo que se ha vuelto extraño al organismo.
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